.NARRA
ANNA.
Hoy es el día,
después de tanto tiempo hoy es el día, nadie conseguía que me tranquilizara, ni
lo más mínimo, ni un poquitiiiiiin de nada, giraba sobre mí misma y giraba
dando brincos sobre el sofá, demasiadas emociones contenidas ya iba a gritar
cuando vi a mi madre clavándome la mirada, mejor me callo, ya gritaré cuando
aterrice en UK. Volví dando saltos a mi habitación, allí estaba todo mi
equipaje, espero que me ayuden con él, porque no es muy ligero que se diga, me
fui directa a lo que sería mi equipaje de mano, que en realidad es un bolso de
estos enooormes donde te cabe de todo, pasaporte, DNI, billete, móvil, cámara, cartera…-
Todo perfecto.- Ya lo había comprobado un total de 5 veces, pero bueno necesitaba
estar segura.
-Todo menos tú, te
recuerdo que aún estás en pijama.- me miré a mi misma, es verdad con tanto
revuelo ni me había cambiado, a despistada no me gana nadie.
-Es verdad pero eso
se soluciona rápido.- me fui corriendo a la silla que estaba en frente de mi
escritorio, allí tenía preparado el conjunto que me pondría hoy, ya iba a
decirle a mi madre que se fuera para que pudiera cambiarme tranquila, pero ella
ya se había ido de la habitación, me
acerqué al espejo una vez vestida, me quedé observando mi largo y ahora
pelirrojo pelo, seguro que se llevan una sorpresa al verme, Katy sobretodo,
sabía que tenía en mente teñírmelo algún día, ya se lo había comentado varias
veces pero seguro que le gusta, nuestros gustos son muy parecidos.
*FLASHBACK*
~primer día de Katy
en mi casa~ Kat se ha ido al baño a ponerse el pijama, supongo que estará
cansada después del viaje en avión y todo ese rollo. Espero que no la moleste
que durmamos en el mismo cuarto, mi casa no es especialmente grande, y menos
aún en comparación con la suya.
La vi entrar tímida
pero su expresión cambió cuando me vio, llevábamos el mismo pijama de hello
kitty, increíble pero verdad, menuda casualidad, se sentó a mi lado en la cama
y empezamos a hablar sobre nosotras, ¿es
posible que tengamos los mismos gustos? Pues sí, en su mayoría coincidimos en
todos, lo único que no conocía a One Direction, si son de su país, ¿Cómo puede
ser posible que no los conozca? Inexplicable.
Nos pasamos un buen
rato soltando cualquier cosa que nos gustase, para comprobar si a la otra le
gustaba también, éramos iguales, pero de diferentes países, las dos teníamos un
hermano pequeño, teníamos los ojos de color claro, o único que ella era casi
rubia y yo lo tenía castaño, pero poco duraría porque me lo quería teñir de
pelirrojo, ambas queremos estudiar una carrera de letras, en definitiva, éramos
iguales.
*FIN DEL FLASHBACK*
Si, seguro que le
gusta mi pelo, por lo demás no he cambiado demasiado, tal vez soy un poco más
alta, pero nada más, metí el pijama en una de las maletas, tuve que hacer un
poco de fuerza para que se cerrara del todo, iba totalmente llena, miré la hora
en el gran reloj de mi habitación, me quedaban alrededor de 15min para que
Marie viniera a por mí, ya lo he comprobado todo varias veces, así que tal vez
ya sea hora de cambiar las maletas de lugar. Saqué la primera maleta y mi madre
me ayudó con las demás.- Tu no ayudes, eh, que ya podemos solitas.- mi hermano,
tumbado en el sofá viendo toda la escena y mientras nosotras cargando maletas
de 20kg cada una.- ¡Vago más que vago!-
-Mamá cuando Anna
se vaya ¿puedo quedarme con su cuarto?- me ignora…idiota.
-Oye que aún no me
he ido enano, además ¿enserio quieres dormir en un cuarto de color rosa? –Zas.
-Pues lo pinto,
poco le queda de ser eso tuyo.- ¿pintar él? Sí, claro.
-¿tú con lo vago
que eres vas a pintar la habitación más grande? ¿Enserio me lo dices?-
-Anda venga tranquilitos
ya- Sentenció mi madre llegando al salón con la última maleta.
Me empecé a
despedir de mi madre y del pequeño no íbamos a llorar, eso estaba claro,
siempre tendríamos el skype y no había más que una hora de diferencia. Estaba con
ella en un abrazo interminable cuando de mi bolso se escuchó un *baby you light up my world like nobody else...*
Mi móvil, sería Marie, seguro, no pude evitar ese cosquilleo de las tripas
que sientes cuando estás nerviosa pero a la vez emocionada.
*conversación
telefónica*
-MARIE!!- ¿me…Temblaba
la voz? raro…
-¡¡TIA BAJA YA QUE
ESTOY EN TU PORTAL!!- Había tenido que apartarme el móvil del oído por el
pedazo de chillido que acababa de meter.-¡¡Joder tú porque gritas!!-
-PORQUE ESTOY MUY
NERVIOSA BAJA YAAAAAAAAAAAA!!- y dicho esto colgó, mejor la hacía caso y bajaba
ya.
*Fin de la
conversación telefónica*
-bueno mamá era
Marie, así que me bajo ya que están en el portal.- dije mientras volvía a
guardar el móvil en el bolso.
-entonces vamos,
Andrés, vamos tú también ayudas a bajar las maletas.-
-pero pesan
muchooooo.-quejica.
-¿y tu decías que
eras el fuerte de la casa? Venga ven y ayuda.- JAJAJAJA ahora ayudaría si o si.
Metimos las maletas
en el ascensor y yo también fui dentro, mi madre bajó por las escaleras para
ayudarme con ellas a sacarlas una vez en la planta baja, Andresito se quedo en
casa, mejor, seguro que ahora estaría colocando sus cosas en mi cuarto.
Nos dirigimos hacia
la salida, sí allí estaba ella con su tic en la pierna, la mueve de repente
mucho, solo le salía cuando realmente estaba nerviosa… no pensaba que estaría así,
me fijé un poco más en ella antes de abrir la puerta, lleva la gorra que según ella, le da suerte y la ayuda a
tranquilizarse, fue un regalo de su primer novio con el que estaba en una
relación seria, lo tiene como un bonito recuerdo, pero esta vez no le estaba
ayudando, estaba de lo más intranquila cuando la miré a la cara pude ver que me
estaba observando también, no quitaba la sonrisa de la cara, al fin y al cabo,
estábamos igual nerviosas pero nuestra felicidad se notaba que era totalmente
superior.
.NARRA
MARIE.
Ya estábamos
llegando a la calle de Anna, nos llevaría mi padre al aeropuerto de Barajas, no
quise alargar mucho la despedida con mi madre, era muy sentimental y si me
quedaba un poco más despidiéndome, acabaríamos las dos llorando como tontas.
Íbamos en el coche y empecé con mi tic nervioso de la pierna, realmente odioso,
menos mal que llevo las uñas pintadas, porque con los nervios que tengo encima
si no estuvieran pintadas ya no quedaría ni rastro de ellas.
-¡¡ES AHÍ!!- Menudo
gritaco acababa de meter, no me extraña que mi padre se asustara.
-Anda que no habré
venido veces a buscarte a su casa ya me conozco el camino.-
-Da igual, yo por
si acaso lo decía, voy a llamarla para que baje ya.-
Un pitido…dos
pitidos…venga cógelo capulla.
*conversación
telefónica*
-¡¡MARIE!!- Si…Esta
también estaba nerviosa jajajaja.
-¡¡TIA BAJA YA QUE
ESTOY EN TU PORTAL!!- ¿Por qué hablaba gritando? No sé, me salía solo.
-¡¡Joder tu porque
gritas!!-
-PORQUE ESTOY MUY
NERVIOSA BAJA YAAAAAAAAAAAA!!- colgué, creo que fue sin querer, mis dedos me
temblaban y eso no es bueno para los móviles táctiles, bueno da igual ya baja
que es lo importante.
*Fin de la
conversación telefónica*
Bajé corriendo del
coche, menuda suerte hemos tenido aparcar en frente de su portal nunca ha sido
nada sencillo ya que la calle es bastante transitada.
Me quedé quieta
mirándome en el reflejo, me encanta como voy, ya me imagino a Sophie pidiéndome
que la preste ropa, tenemos gustos tan diferentes pero de alguna inexplicable
manera acabamos compartiéndolo todo. Soy aficionada a las gorras, y esta es especial
para mí me la regalo el primer novio que tuve que realmente me hizo sentir
especial, aunque todo haya cambiado y ya ni nos hablemos siempre será
importante para mí, me ayuda a tranquilizarme, aunque sea solo un poco…
Cuando me quise dar
cuenta, allí estaba Anna, seguida de su madre y todos los maletones, ¿en serio
esto no es un sueño? Creo que estaba embobada mientras la miraba porque me
empezó a mover un montón las manos delante de mi cara.
Mi padre nos ayudó
a meter sus maletas, no sé muy bien como lo conseguimos, menos mal que el coche
era grande, sino habría sido completamente imposible. Terminó de despedirse de
su madre y nos pusimos en marcha.
-Aeropuerto de
Barajas-
No era la primera
vez que viajábamos las dos solas, así que ya nos conocíamos el lugar y no nos
perdimos ni ninguna cosa parecida.
Mi padre nos
acompañó y nos ayudó a facturar todas las maletas, nos era imposible
levantarlas, estamos hechas unas flojuchas…
Nos terminamos de
despedir y salimos corriendo hacia el primer control donde pasas el equipaje de
mano y todo eso, pude escuchar mientras corríamos un “Cuidaos mucho” que se
distinguía perfectamente que era de mi padre, les llamaré en cuanto llegue, ya
me conocen.
.NARRA
SOPHIE.
No me lo creo, no
me lo puedo creer vienen hoy, hoy por fin vuelven, hoy vemos nuestra casa, hoy conoceremos
por fin a Jennifer, hoy hoy hoy…HOY VA A SER EL MEJOR DIA SIN DUDA.
Toda la familia
estaba ayudando en algo, mi hermano mayor Michael mi padre y Arthur bajaban y
metían las maletas en el coche, Arthur en realidad las transportaba de el
jardín delantero a el coche porque era imposible levantarlas, incluso a Michael
le costaba, mi madre comprobaba que el bolso que llevaría en el tren tuviera el
billete y todo lo necesario, yo mientras me vestía con lo más cómodo que me
pude preparar la noche anterior:
He quedado con Kat
en la estación de tren, no era la primera vez que viajábamos a Londres en tren,
pero nunca lo habíamos hecho con tantas maletas, cuando lleguemos necesitaremos
el taxi más grande para nuestras maletas y después iremos a conocer la que será
nuestra casa este año, quisimos una casa que la alquilaran con muebles
incluidos y por lo que he visto en las fotos, es ideal, cuando nos hayamos
instalado, bueno, “instalado” dejaremos las maletas en el cuarto y nos iremos
corriendo al aeropuerto a por nuestras españolitas y después de que se instalen
ellas pues no sé a qué hora será exactamente pero sobre las 7pm iremos a por
Jennifer a la estación de trenes también.
-¿Todo en orden mamá?-
me estaba entregando el bolso mientras asentía.-GENIAL.-
Desde arriba
pudimos oír que mi padre me llamaba, estaba todo listo, era la hora.
Me despedí de todos
aunque no nos pusimos sensibles ni nada parecido Londres estaba a menos de 2h
en coche, así que simplemente abracé a todos y me metí en el coche donde ya
estaba mi padre esperándome.
-Bueno pequeña,
esto no puede ser ya te me haces mayor.
-Joe papá, mamá no
se ha puesto sensible, no lo hagas tu porfa.-
-No te preocupes no
lo haré, solo decirte que te cuides mucho y que si algún día quieres volver,
que sepas que puedes.-
-Gracias pá, pero
eso no creo que suceda estoy con unas chicas increíbles y aunque quisiera, no
me dejarían, jajajaja.- es cierto Kat no me dejaría ni de coña.
Ya habíamos llegado
y la vi justo donde habíamos quedado, por primera vez desde que nos conocemos,
había llegado antes, algo que pasará a la historia, aunque bueno tal vez sea
normal ya que cuando estamos nerviosos lo hacemos todo mucho más rápido.
La vi solo con su
gran bolso negro así que supuse que ya habría metido las maletas dentro del
tren, estaba su mirada fijada en el móvil, menuda viciada, algún día se lo
esconderé para ver que hace sin él.
Me acerqué
corriendo mientras mi padre iba abriendo el maletero, no se enteraba que iba
hacia ella, pues me iba a oír. –VICIADAAAAAA, QUE ERES UNA VICIADA.-
-Hostia puta
Sophie, NO ME GRITES EN EL OÍDO- pobre, la había despeinado.
-Anda deja el móvil
tontaca y ayúdame que por lo que puedo ver ya has facturado tus maletas, ¿y tus
padres?- giraba la cabeza hacia todos los lados pero lo les veía por ninguna
parte.
-Vinieron con
Edward pero como una vez metidas las maletas al tren volvieron a casa, que
tienen trabajo y todo eso.-
-Ah, es verdad,
tiene sentido.- Se rió de mi comentario pero no le presté demasiada atención la
cogí del brazo y la dirigí hacia donde estaba mi coche con el equipaje.
La despedida con mi
padre no fue muy larga ya que todo lo habíamos hablado en el coche, una vez
metidas todas las maletas en el tren, nos dirigimos hacia nuestros asientos y
aquí comenzó una de nuestras interminables luchas.-YO VENTANA.- y salí
corriendo hacia nuestros asientos.
Vino andando
tranquila sabía que ya no conseguiría moverme de allí.-Esta vez me tocaba a mi
eres mala.
-No intentes darme
pena, que ya no me mueves.-
-Ya, lo sé pero
eres mala.
Las filas de
asientos eran de tres y a nuestro lado se sentó una chica tal vez un poco más
pequeña que nosotras, bueno, es tranquilizante saber que no tenemos a nadie
raro a nuestro lado.
.NARRA
KATY.
En un abrir y
cerrar de ojos ya me encontraba en la estación, esto es nuevo siempre se me
hacen eternos los viajes en coche, supongo que iría en mi mundo, algo de Sophie
se me tenía que pegar, mis padres y mi hermano me ayudaron a sacar las maletas
y meterlas en el tren, por primera vez en mucho tiempo, bueno en años, ¡qué digo!
Es la primera vez en mi vida que llego antes que Sophie, alucinante.
No me tuve que
despedir demasiado, para qué si tampoco vivimos tan lejos, de Coventry a
Londres hay más o menos 2 horas en coche, no es mucho. Mis padres decidieron
irse porque tenían que volver al trabajo, yo me acerqué al gran reloj que se
encuentra en mitad de la estación, el lugar donde nos reuniríamos Sophie y yo.
Que os voy a
contar, me aburría, mucho así que me puse a jugar al primer juego tonto de
avioncitos con el móvil, así que ya podéis haceros una idea de lo aburrida que
estaba.
Estaba
concentradísima y ya después de cinco intentos había conseguido pasar al nivel
ocho cuando noté algo sobre mí.- VICIADAAAAAA, QUE ERES UNA VICIADA.- La madre
que la parió me ha dejado sorda la muy lerda.
-Hostia puta
Sophie, NO ME GRITES EN EL OÍDO.- Se reía de mí…asquerosa…ya se las pagaré.
-Anda deja el móvil
tontaca y ayúdame que por lo que puedo ver ya has facturado tus maletas, ¿y tus
padres?- El móvil, cierto, seguro que ya se me había estrellado el avión, con lo
que me había costado llegar a ese nivel, jo -Vinieron con Edward pero como una
vez metidas las maletas al tren volvieron a casa, que tienen trabajo y todo
eso.-
-Ah, es verdad,
tiene sentido.- JAJAJAJAJA me encanta cuando suelta frases de este tipo, no
tienen ninguna g, pero son de lo más graciosas.
Se despidió rápido
de su padre y cuando nos dirigíamos hacia los asientos soltó un.-YO VENTANA.- ¿qué?
Salió corriendo hacia ellos, ya ni me molestaba en correr, sabía que no
conseguiría sacarla de su asiento aunque esta vez me tocaba a mí.-Esta vez me
tocaba a mi eres mala.
-No intentes darme
pena, que ya no me mueves.- no intento dar pena pero es verdad.
-Ya, lo sé pero
eres mala.-
A mi lado se sentó
una chica, por su cara se veía que era más pequeña, pero wow, sería más pequeña
pero el pedazo de tablet que acababa de sacar de su bolso era increíble, joder
cada vez los más niños tienen cosas caras, menudos mimados.
-Por cierto Kat, me
gusta cómo vas, estás muy mona- dijo con esa sonrisa tan bonita suya.
-No intentes
arreglarlo ahora, que sepas que me las pagarás por haberte sentado en la
ventana cuando me tocaba a mí.-
-paaaaaz, luego te
invito a un croissant ;)- me pirran los croissants.
-Que sean dos.- Le
dije mientras le giñaba un ojo, maldita
chica, ahora tenía hambre.
-Hecho y ahora
tranquilitas.-
-¡Cómo que
tranquilitas! ¿¡Tú sabes que en menos de 3h vamos a ver a nuestras niñas y en
5h vemos a Jennifer!? ¡¡Cómo voy a estar tranquila!!- para que has sacado el
tema-.-
-Mejor me callo,
duerme un rato que conociéndote no habrás pegado ojo en toda la noche- esta
chica me conoce demasiado bien…
Debí dormir un buen
rato porque cuando me desperté ya no estábamos ni cerca de Coventry ni en los
alrededores, saludé a Sophie que estaba con los auriculares puestos, miré a la
chica que tenía al lado, también se
había quedado dormida, pero con el tablet encendido, que tonta ahora
cualquiera podría robárselo, me fijé mejor en la pantalla, no puede ser, di un
par de codazos a Sophie.-Tía mira, mira la pantalla del tablet de la chica.- la
dije casi en susurro, no fuera a ser que estuviera despierta.
-Joder ¿vamos a
tener que encontrárnosles en todas partes? Son como una plaga qué rápido se
propagan dios.
En el fondo de
pantalla en realidad solo había un chico, ese de rizos, como se llame lo único
que me fijé fue en que tenía los ojos verdes.-Tiene los ojos verdes…-
-Cierto, son más o
menos del mismo color que los tuyos.- Já mi color era más bonito.
-Bua mis ojos son MIL
veces más bonitos.- dije mientras recalcaba la palabra “mil”
-No te lo niego
cielo.- volvimos a girarnos para mirar por la ventanilla, ya estábamos en
Londres, por fin.
Intercambiábamos
las miradas mientras sonreíamos sin parar, nuestra felicidad era máxima- por
fin en Londres.
-Allá vamos
Londres, estate preparado ;).
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